Muchos quieren coordinar MORENA en Tulancingo; ¿Enzo tiene con qué?

En MORENA ya empezó la temporada de las manos levantadas. El entusiasmo anda bueno; lo interesante vendrá cuando toque organizar en el territorio.
Enzo Balderas recorre colonias y comunidades. Se acerca, saluda y platica con la gente, sin llevar porra ni pedir que repitan el saludo para la foto. En esas conversaciones aparecen el trabajo, las preocupaciones de cada día y lo que sucede en el territorio.
El tema lo pone la gente; para discursos ya hay suficientes voluntarios.
Enzo pregunta, escucha y reconoce a quienes ayudan a sus vecinos. Así aparecen personas que conocen su comunidad, saben dónde aprieta el zapato y, sobre todo, pueden sumar al trabajo colectivo. Porque una colonia no se organiza desde una oficina con aire acondicionado ni una comunidad se conoce mirando el mapa desde lejos.
Ahí está una aportación que vale la pena observar: Enzo ha construido relaciones desde las cuales puede convocar. Eso no significa que ya tenga la coordinación guardada en la bolsa del chaleco; tampoco debería. Significa que, cuando llegue la hora de reunir personas, no tendrá que empezar preguntando dónde queda la colonia.
En la política local abundan quienes confunden organización con llenar una fotografía: juntan quince personas, las acomodan para que parezcan treinta y, si el fotógrafo encuentra buen ángulo, hasta les alcanza para presumir estructura.
Si aparecer en medios y tocar puertas de poderosos bastara para organizar un partido, los comités podrían instalarse en las salas de espera. Muy cómodas, por cierto; nomás les falta la gente.
¿Y MORENA qué quiere?
Su convocatoria plantea fortalecer comités y organizar a las comunidades. La cercanía de Enzo puede ser una buena semilla para esa tarea; la prueba será saber si prende y se convierte en equipos, acuerdos y participación rumbo a 2027.
Porque una cosa es conocer gente y otra conseguir que la gente se organice. Una cosa es saludar en el camino y otra caminar acompañado. El nombramiento, por muy bonito que venga y aunque traiga sello, firma y foto para presumir, no incluye todo eso armado.
Porque para aspirar basta con levantar la mano. Para coordinar, hay que lograr que otros la levanten contigo.